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LABUBU se hace viral: ¿está la Generación Z dispuesta a pagar por el valor emocional?

29-08-2025

¡Crea un monstruo feliz!
LABUBU, una marca china de juguetes de diseño “original y adorable”, ha batido récords de subasta en el mercado de los juguetes de colección. Con sus orejas puntiagudas, sus ojos heterocromáticos y sus dientes irregulares, su estética oscura fusiona las sensibilidades de diseño orientales y occidentales, captando a la perfección el interés de la Generación Z por la belleza fuera de lo convencional.

La fusión entre la emoción y la conexión social
La sociedad tradicional, que hace hincapié en las relaciones y los vínculos humanos, ya no atrae a los consumidores jóvenes. Los jóvenes de hoy en día están más dispuestos a gastar en emociones, identidad y expresión personal. LABUBU se adapta perfectamente a sus necesidades emocionales, preferencias estéticas y hábitos de consumo de contenidos multimedia.

En una época de abundancia material, la Generación Z ha superado hace tiempo el consumo funcional básico. Una vez que las necesidades fundamentales se satisfacen con facilidad, la lógica más profunda del consumo cambia: pasa de “poseer cosas” a “vivir experiencias” y “convertirse en alguien”.”

El auge de la economía emocional
Pop Mart registra unos ingresos anuales superiores a los 6.000 millones de yenes, con un margen bruto superior al 60%; el mercado mundial de juguetes de diseño ha crecido un 120% en los últimos cinco años; para los consumidores nacidos después de 1995, el gasto emocional representa el 35% de su gasto mensual. Los jóvenes de hoy en día experimentan unos niveles de ansiedad un 85% más altos que durante la Guerra Fría, y un LABUBU sobre el escritorio se convierte en un antídoto emocional fácilmente accesible.

La esencia última del valor emocional
La prefectura de Kumamoto, en Japón, genera 150 000 millones de yenes al año gracias a “Kumamon”; Disney lleva más de un siglo prosperando gracias a la conexión emocional que generan sus personajes. La lección que nos dan estos gigantes del sector es clara: el máximo nivel de valor emocional consiste en crear recuerdos colectivos. La próxima vez que pagues por algo que te llegue al corazón, recuerda: no solo estás consumiendo un producto, sino que estás invirtiendo en tu soberanía emocional.

Muchas marcas intentan transmitir un valor emocional a través de productos de alta calidad. En Blueview, nos centramos en las experiencias emocionales de nuestros consumidores, creando entornos de iluminación de alta calidad que satisfacen las necesidades emocionales mediante el diseño de escenas con LED. Al diseñar la iluminación de forma sistemática, tenemos en cuenta el CRI (índice de reproducción cromática), los riesgos de la luz azul, la selección de la temperatura de color, la consistencia cromática y los índices fotográficos. Mediante el uso de iluminación de primera calidad, creamos escenarios de consumo envolventes, generando valor emocional en los espacios.